Senderismo en las Montañas Simien de Etiopia.

Parque Nacional de las Montañas Simien. Pradera a 3.200 metros de altitud, junto a los monos Gelada.

Llegar al Parque Nacional de la Montañas Simien en el Norte Etiopía no es fácil, porque está situado cerca de la frontera con Sudán y Eritrea. Lo más rápido es coger un vuelo interno desde Addis Abeba hasta la ciudad de Gondar. Después aún te esperan tres horas por carretera, superando un desnivel de 1.000 metros, pero es una experiencia única que vale la pena realizar. Hacer trekking por un Parque declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es algo que si eres aficionado al senderismo recordarás toda tu vida.

Gondar es una ciudad que se encuentra a 2.100 metros sobre el nivel del mar y ha sido durante 250 años capital imperial de Etiopía, por lo que es interesante disponer de al menos un día para visitar los restos de sus Palacios.

El Hotel Goha donde me alojo, situado en una colina desde donde se divisa toda la ciudad, es un alojamiento aconsejable, por sus habitaciones, por sus vistas y su comida, aunque el tan apreciado y necesario WIFI deja mucho que desear y solo es posible conectarse bien en la recepción.

Vistas de la ciudad de Gondar, desde la terraza del Hotel Goha.

A las 8 de la mañana salimos en Bus hacia Debark, pueblo de acceso al Parque, donde se compran las entradas y es necesario registrarse.

El viaje por carretera es lento, porque hay que salvar un desnivel de 1.000 metros, aunque el bonito paisaje hace que pasen las tres horas de forma amena.

En Debark recogemos a los guía armados, llamados «Scouts», que obligatoriamente nos acompañarán durante toda la estancia en el interior del Parque. La verdad, es que cuando los ves subir a tu vehículo, armados con fusiles de asalto AK-47 Kalashnikov y equipados con unas simples sandalias de goma y una manta al hombro, te los imaginas combatiendo por esas montañas, en la guerra civil etíope de los 90. Luego demostrarán en la montaña su pericia, rastreando las huellas de los monos Gelada.

Después de otra media hora por carretera llegamos a la puerta del Parque, donde un guardia que vive allí mismo, comprueba que todo está correcto antes de permitirnos la entrada. Una vez dentro te das cuenta que estás en un lugar increíblemente bonito, que debe su protección en gran parte a lo remoto de su situación y a su especial protección. Aunque el interior del Parque está habitado, los están «obligando» a trasladarse para preservarlo lo más posible. Enseguida que detectan nuestra presencia, una nube de niños harapientos trata de vendernos alguna cosa. Los guardias se lo impiden, pero ellos insisten una y otra vez. Yo no pude evitar ayudarlos de alguna forma, comprándoles su mercancía, para que de alguna forma sientan reconocido su trabajo, aunque su verdadero sitio estaría en la Escuela.

Puerta de acceso al Parque Simien

Estamos a 3.260 metros de altitud como reza el cartel del único establecimiento hotelero que se encuentra dentro del Parque, el Simien Lodge, el más alto de África.

A la hora que llegamos, una espesa niebla aún cubre las montañas y cae algún chubasco aislado que no impide que iniciemos nuestra ruta en busca de los monos Gelada, una especie endémica de babuinos que se caracteriza por su pecho rojo. Viven en manadas de hasta trescientos ejemplares con dos o tres machos que controlan el grupo y se pasan el día comiendo hierba y flores en las praderas. Comenzamos su búsqueda recorriendo unos senderos llenos de árboles y plantas que no había visto nunca, divisando profundos valles que quitan el aliento y unos paisajes que se extienden más allá de donde alcanza la vista. Hay zonas del Parque, que el hombre todavía no ha explorado.

Después de recorrer más de 8 kilómetros, subiendo y bajando pendientes, uno de los scout recoge excremento de mono y nos anuncia que se encuentran muy cerca, por lo que debemos guardar silencio.

Efectivamente, al subir una empinada pendiente nos encontramos una enorme pradera con más de cien ejemplares de monos gelada flanqueados por dos enormes machos. Siempre que no se les moleste mucho ni se interrumpa su comida, se muestran pacíficos y se dejan fotografiar. Estas son algunas de las fotos de la manada.

Macho de mono Gelada, que significa corazón rojo

Después de pasar media hora junto a los monos Gelada, viendo como comían flores sin parar, ajenos a nuestra presencia, la lluvia comienza a caer, así que iniciamos el regreso al Simien Lodge para recuperar fuerzas de una jornada de senderismo difícil de olvidar. Objetivo conseguido.

Quiero agradecer a los Scouts del Parque Simien su dedicación y empeño para que a pesar de la niebla y la lluvia, pudiésemos ver y fotografiar a los monos Gelada. Su austero vestuario contrasta con el mío, pero ir escoltados por esta gente, te da cierta tranquilidad en un paraje tan hostil, aunque al final uno se queda con la duda si nos protegen a nosotros o a este extraordinario lugar. Seguro que mitad y mitad.

Agradecer también a viajes Karibu y a su guía Fekadu, el haber incluido dentro de su programa por el Norte de Etiopía esta magnífica experiencia. Me quedé con las ganar de haber dedicado algo más de tiempo a recorrer otros senderos, pero así tengo una excusa para volver al Parque Nacional de las Montañas Simien.

@MiguelAndujar_

Senderismo: Ruta de las Pedanías de Almoradí

Te propongo hacer una larga Ruta por las Pedanías de Almoradí, atravesando su Huerta tradicional, entre bancales de alcachofas, hortalizas y huertos de naranjas y limones.

En esta ruta circular vamos a pasar por cinco de sus Pedanías:

  • El Saladar
  • El Puente de Don Pedro
  • La Cruz de Galindo
  • El Raiguero
  • Heredades

Salimos desde el Campo de Fútbol, por un carril bici y peatonal que transcurre, ya por la Huerta, en dirección a la Ciudad Deportiva de Almoradí, situada en la Pedanía de El Saladar.

Seguimos el Azarbe de Mayayo en dirección oeste, dejando El Saladar a la derecha, hasta el cruce con el Camino de La Venta, que tomamos en dirección Sur hasta la Pedanía del Puente de Don Pedro.

Por encima de la bóveda de la Acequia Mayor, que transcurre paralela a la carretera que nos lleva hacia Almoradí, llegamos enseguida a la Pedanía de la Cruz de Galindo, que abandonamos por la calle Sol Naciente en dirección a la Zona “0”, situada en el Puente del Río Segura.

Después de visitar este lugar, por donde se rompió el Río en la DANA de septiembre de 2019 anegando Almoradí, atravesamos el Puente por debajo de su margen izquierda, dejando la Pedanía del Raiguero a la derecha, recorriendo una largo trayecto por la Mota del Río Segura en dirección hacia la Pedanía de Heredades.

Entramos a Heredades por un camino que hay nada más cruzar por debajo de la Autovía, justo por donde el salmueroducto que viene de Pinoso y atraviesa el Río en dirección a las Salinas de Torrevieja.

Salimos de Heredades en dirección a Almoradí por la Vereda de Los Mazones, donde tenemos una parada obligatoria en el centenario «Ficus de Los Mazones», incluido en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunidad Valenciana.

Enseguida llegamos a la entrada del casco urbano de Almoradí por la carretera de Rojales, que seguimos hasta la rotonda que hay en la salida hacia Dolores y de allí de nuevo al Campo de Fútbol, donde termina esta Ruta de 18 kilómetros y casi cuatro horas de duración, parando en la Zona «0» y en el Ficus de los Mazones.

Puedes ver todos los detalles de esta Ruta en el siguiente enlace de mi wikiloc

Mapa del recorrido

Y para redondear el día, no dejes de comer en alguno de los Restaurantes de la localidad, donde podrás degustar la gastronomía típica de la Huerta de Almoradí.

Hasta la próxima Ruta.

@MiguelAndujar

Senderismo: Ruta de las compuertas de Riegos de Levante

Esta Ruta Circular en Guardamar del Segura, se inicia en la toma de agua de Riegos de Levante, en la Margen Derecha del antiguo cauce del Río Segura. Sin cruzar el puente de madera, hay que seguir por la orilla del río en dirección hacia Rojales.

Tras dos kilómetros aproximadamente, se llega al punto donde se unen los dos cauces. Allí se encuentran dos grandes compuertas por las que se alimenta el último tramo del antiguo Río Segura.

Regresamos por el margen derecho del nuevo cauce hacia Guardamar, aprovechando un tramo del GR-330. Una vez allí, volvemos a la margen izquierda del antiguo cauce, pasando por el histórico Puente de Hierro, que fue durante muchos años la entrada a la localidad.

Llegamos a la toma del agua de Riegos de Levante, esta vez para la Margen Izquierda del Río y del Parque del Hondo.

Y por fin, siguiendo la orilla izquierda del antiguo Río Segura, llegamos de nuevo al puente de madera que al cruzarlo nos devuelve al punto de inicio.

Un ruta sencilla, de una hora, pero muy pintoresca por la vegetación existente.

@miguelandujar_