Libro “Manuel López de Almoradí. Escritos para el recuerdo”

A Manuel López López de Almoradí (1920-2008), le tocó vivir la vida de forma intensa: hijo muy querido por su familia, excelente futbolista, músico de la Banda de Almoradí durante más de sesenta años, buen jugador de billar y dominó, soldado de la República de la Quinta del Biberón, estudiante en Madrid, socio de una empresa funeraria en Sevilla, contable en la empresa exportadora de Joaquín Galant, Procurador de los Tribunales en el Juzgado de Dolores, Jubilado de Banca, padre de cinco hijos, abuelo de nueve nietos, y esposo de una mujer excepcional, Joaquina.

Nueva Zelanda: de viaje entre volcanes.

Hoy nos hemos despertado con la triste noticia de que al menos cinco turistas han muerto y una decena se dan por desaparecidos, tras la erupción del volcán Whakaari, en White Island, situada 48 Kms. al noroeste de la Isla Norte de Nueva Zelanda.

Hace poco más de un mes que he vuelto de un largo viaje por ese país, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico y salpicado, por tanto, de volcanes, que pueden entrar en erupción en cualquier momento.

Localización del Volcán Whakaari. Fuente: Google Maps

La actividad sísmica es algo cotidiano y debes ir concienciado de que durante tu estancia puede sentir algún terremoto, como me ocurrió a mi en Queenstown, ya que la tierra tiembla a diario a lo largo y ancho de Nueva Zelanda.

Auckland, la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, está rodeada de varios volcanes, como el Mt. Eden, desde cuyo cráter hay una estupenda panorámica de la ciudad y el Volcán Rangitonga, que no se descarta que vuelva a entrar en erupción. Doce ríos de lava recorren el subsuelo de Auckland.

Uno de los mejores lugares donde contemplar la actividad volcánica de este país, lo constituye el Parque Geotermal WaioTapu situado en Rotorua y de visita obligada si viajas a Nueva Zelanda.

Este vídeo que grabé allí, es una muestra de que la Tierra necesita liberar la energía que se produce en su interior y te hace sentir la fuerza de la naturaleza.

Otro lugar de visita obligada es el Parque Nacional Tongariro, donde se rodaron escenas de la famosa trilogía de “El Señor de los Anillos”, lo que te puede dar una muestra de su belleza.

Recorrer uno de los muchos senderos del Parque, como hice yo en una larga caminata de seis horas, contemplado la cima de sus tres volcanes Ruapehu, Ngauruhoe y Tongariro te da una visión de la naturaleza salvaje de Nueva Zelanda, sobre todo cuando puedes captar una imagen del volcán Ruapehu, con una nube encima, como si hubiese entrado en erupción. Me quedé impresionado.

Volcán Ruapehu. Parque Nacional Tongariro.

Pero cuando llegas a Christchurch, la ciudad más poblada de la Isla Sur, recorres sus calles y ves los efectos del terremoto de 6,3 grados que sufrió en febrero de 2011, te das cuenta de que toda la belleza de Nueva Zelanda tiene como contrapartida que tienes que vivir en un lugar donde la muerte puede llegar en cualquier momento en forma de seísmos o de erupción volcánica.

Catedral de Christchurch destruida en el terremoto de 2011.

Lo que nunca te esperas, es que durante tu visita a Nueva Zelanda, te sorprenda una violenta erupción que acabe con tu vida. Por desgracia así ha sido para estos turistas. Descansen en Paz.

@MiguelAndujar_

Senderismo en las Montañas Simien de Etiopia.

Parque Nacional de las Montañas Simien. Pradera a 3.200 metros de altitud, junto a los monos Gelada.

Llegar al Parque Nacional de la Montañas Simien en el Norte Etiopía no es fácil, porque está situado cerca de la frontera con Sudán y Eritrea. Lo más rápido es coger un vuelo interno desde Addis Abeba hasta la ciudad de Gondar. Después aún te esperan tres horas por carretera, superando un desnivel de 1.000 metros, pero es una experiencia única que vale la pena realizar. Hacer trekking por un Parque declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es algo que si eres aficionado al senderismo recordarás toda tu vida.

Gondar es una ciudad que se encuentra a 2.100 metros sobre el nivel del mar y ha sido durante 250 años capital imperial de Etiopía, por lo que es interesante disponer de al menos un día para visitar los restos de sus Palacios.

El Hotel Goha donde me alojo, situado en una colina desde donde se divisa toda la ciudad, es un alojamiento aconsejable, por sus habitaciones, por sus vistas y su comida, aunque el tan apreciado y necesario WIFI deja mucho que desear y solo es posible conectarse bien en la recepción.

Vistas de la ciudad de Gondar, desde la terraza del Hotel Goha.

A las 8 de la mañana salimos en Bus hacia Debark, pueblo de acceso al Parque, donde se compran las entradas y es necesario registrarse.

El viaje por carretera es lento, porque hay que salvar un desnivel de 1.000 metros, aunque el bonito paisaje hace que pasen las tres horas de forma amena.

En Debark recogemos a los guía armados, llamados “Scouts”, que obligatoriamente nos acompañarán durante toda la estancia en el interior del Parque. La verdad, es que cuando los ves subir a tu vehículo, armados con fusiles de asalto AK-47 Kalashnikov y equipados con unas simples sandalias de goma y una manta al hombro, te los imaginas combatiendo por esas montañas, en la guerra civil etíope de los 90. Luego demostrarán en la montaña su pericia, rastreando las huellas de los monos Gelada.

Después de otra media hora por carretera llegamos a la puerta del Parque, donde un guardia que vive allí mismo, comprueba que todo está correcto antes de permitirnos la entrada. Una vez dentro te das cuenta que estás en un lugar increíblemente bonito, que debe su protección en gran parte a lo remoto de su situación y a su especial protección. Aunque el interior del Parque está habitado, los están “obligando” a trasladarse para preservarlo lo más posible. Enseguida que detectan nuestra presencia, una nube de niños harapientos trata de vendernos alguna cosa. Los guardias se lo impiden, pero ellos insisten una y otra vez. Yo no pude evitar ayudarlos de alguna forma, comprándoles su mercancía, para que de alguna forma sientan reconocido su trabajo, aunque su verdadero sitio estaría en la Escuela.

Puerta de acceso al Parque Simien

Estamos a 3.260 metros de altitud como reza el cartel del único establecimiento hotelero que se encuentra dentro del Parque, el Simien Lodge, el más alto de África.

A la hora que llegamos, una espesa niebla aún cubre las montañas y cae algún chubasco aislado que no impide que iniciemos nuestra ruta en busca de los monos Gelada, una especie endémica de babuinos que se caracteriza por su pecho rojo. Viven en manadas de hasta trescientos ejemplares con dos o tres machos que controlan el grupo y se pasan el día comiendo hierba y flores en las praderas. Comenzamos su búsqueda recorriendo unos senderos llenos de árboles y plantas que no había visto nunca, divisando profundos valles que quitan el aliento y unos paisajes que se extienden más allá de donde alcanza la vista. Hay zonas del Parque, que el hombre todavía no ha explorado.

Después de recorrer más de 8 kilómetros, subiendo y bajando pendientes, uno de los scout recoge excremento de mono y nos anuncia que se encuentran muy cerca, por lo que debemos guardar silencio.

Efectivamente, al subir una empinada pendiente nos encontramos una enorme pradera con más de cien ejemplares de monos gelada flanqueados por dos enormes machos. Siempre que no se les moleste mucho ni se interrumpa su comida, se muestran pacíficos y se dejan fotografiar. Estas son algunas de las fotos de la manada.

Macho de mono Gelada, que significa corazón rojo

Después de pasar media hora junto a los monos Gelada, viendo como comían flores sin parar, ajenos a nuestra presencia, la lluvia comienza a caer, así que iniciamos el regreso al Simien Lodge para recuperar fuerzas de una jornada de senderismo difícil de olvidar. Objetivo conseguido.

Quiero agradecer a los Scouts del Parque Simien su dedicación y empeño para que a pesar de la niebla y la lluvia, pudiésemos ver y fotografiar a los monos Gelada. Su austero vestuario contrasta con el mío, pero ir escoltados por esta gente, te da cierta tranquilidad en un paraje tan hostil, aunque al final uno se queda con la duda si nos protegen a nosotros o a este extraordinario lugar. Seguro que mitad y mitad.

Agradecer también a viajes Karibu y a su guía Fekadu, el haber incluido dentro de su programa por el Norte de Etiopía esta magnífica experiencia. Me quedé con las ganar de haber dedicado algo más de tiempo a recorrer otros senderos, pero así tengo una excusa para volver al Parque Nacional de las Montañas Simien.

@MiguelAndujar_