Camino de la Cruz de Caravaca: senderismo y peregrinación.

Termina 2017,  declarado Año Jubilar en Caravaca de la Cruz, y no podía faltar mi peregrinación recorriendo los senderos que me llevaron desde Dolores, en la provincia de Alicante, hasta culminar el Camino de la Cruz de Caravaca, donde ha convivido, en mi caso, el senderismo como afición y la peregrinación como cristiano.

Cada 7 años desde 2003, Caravaca celebra el Año Jubilar, un encuentro para la cristiandad y un destino para la cultura y el turismo.

Han sido 200 kilómetros en total, dividido en seis etapas,  que decido recorrer a pie en diversas fechas a lo largo del año, las últimas en dos ocasiones, por lo que llego a Caravaca de la Cruz, la primera vez el 7 de mayo y por segunda  vez el 26 de noviembre. El recorrido discurre por el llamado Camino de Levante,  atravesando en la primera etapa la Huerta de la Vega Baja hasta Orihuela y luego,  desde esta ciudad monumental, lugar de nacimiento de Miguel Hernandez, llegar a Murcia, capital de la Vega Media, en un sendero que discurre en su totalidad por la mota del Río Segura.

Desde Murcia hasta Caravaca, el Camino de Levante discurre a través de la Vía Verde del Noroeste, dividida en cuatro etapas más hasta llega a Caravaca de la Cruz..

Te detallo a continuación las seis etapas recorridas, con las fotos más representativas de cada jornada.

  1. Etapa: Dolores-Orihuela.  Recorro los 25 primeros kilómetros que me separan de Orihuela, por caminos de la Huerta de la Vega Baja, con parada obligada en Granja de Rocamora, donde  en una pequeña ermita de la localidad se venera un trozo del “lignum crucis” y donde comienza la verdadera Ruta religiosa del Camino de Levante.
  2. Etapa: Orihuela-Murcia. Orihuela es una ciudad monumental que merece un día para visitarla, pero como la conozco demasiado bien, enfilo hacia Murcia sin más demora, siguiendo el Río Segura. Es la salida oficial y turística del Camino de la Cruz. Es una etapa bastante monótona en cuanto al paisaje y la recuerdo como muy calurosa, a pesar de que fue el 12 de marzo. Tras 22 kilómetros entre Río y Huerta se llega a la capital de la Región de Murcia.
  3. Etapa: Murcia-Alguazas. Desde El Malecón que se encuentra en el centro de la ciudad, parte el sendero de 25 kilómetros que discurre también por el Río Segura y atraviesa la rica Huerta murciana. Parada obligatoria en la Noria de La Ñora, declarada BIC en 1982 y otra para reponer fuerzas en la Zona Verde llamada Contraparada o Azud Mayor situada en Javalí Nuevo, un estrechamiento del Río para controlar mejor el agua. Esta etapa la realizo por la tarde, por lo que llego de noche a Alguazas.
  4. Etapa: Alguazas-Mula. 26 kilómetros en una dura etapa que atraviesa los llamados “badlands”, con un paisaje desértico muy característico de la zona debido a la erosión del agua. Mula merece un visita reposada, porque además de su trazado antiguo, hay lugares con encanto como el Real Monasterio de la Encarnación, del siglo XVII, situado en el casco antiguo en la parte alta de la ciudad. En una pequeña capilla de su interior se conserva una espina de la corona que le pusieron a Jesús para crucificarlo. En el Monasterio vive una comunidad de monjas Clarisas, en régimen de clausura. Hay hospedería y unos dulces buenísimos. Recorrer las calles de Mula acompañado por mi amigo Juan González Castaño, cronista oficial de la Villa y Doctor en Historia es todo un lujo que me da la oportunidad de conocer en profundidad esta localidad.
  5. Etapa: Mula-Bullas. Esta etapa de 21 kilómetros discurre entre paisajes y viñedos, en uno de los entornos naturales más preciados de la Región, donde las cuestas, el verde y las viñas son la seña de identidad de la etapa. Se nota que está cerca del Parque Regional de Sierra Espuña. Llegada a Bullas, pueblo de vinos con denominación de origen propia. Otra etapa que recorro en dos ocasiones, una en primavera, con las viñas en todos su esplendor y otra en otoño, cuando las parras tienen un color ocre después de la vendimia.
  6. Etapa: Bullas-Carava de la Cruz. La última etapa suele ser la más emotiva, porque llega a su fin la peregrinación. Este tramo es el  más montañoso y duro es el que se llega a los 500 metros de altitud. paradas obligatorias en las ruinas de la antigua ciudad romana de Begastri y en Cehegín, donde vale la pena visitar su casco antiguo, declarado conjunto histórico. Y después de 21 kilómetros se llega al fin del camino, Caravaca de la Cruz. El punto de encuentro de peregrinos es la Iglesia del Salvador, desde donde se sube hasta la gran explanada, por la que se accede al imponente Santuario de la Vera Cruz, punto final de la Peregrinación. Después de la Misa del Peregrino y de besar la reliquia del “lignum crucis” se obtiene la indulgencia plenaria que otorga el Año Santo Jubilar.

Quiero agradecer a los miembros del Club de Montaña y Escalada “Dolores Anda” su compañía durante mi Peregrinación a Caravaca de la Cruz y su apoyo logístico.

Foto de grupo con “Dolores Anda”

También a mis amigos Paco Sempere y Paco Bustos, que me acompañaron en las últimas etapas de mi primera peregrinación.

@MiguelAndujar_

 

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