[adsenseyu1]
En un viaje por India se hace imprescindible visitar Delhi, su capital, ciudad llena de contrastes de Templos Induistas y de Mezquitas Musulmanas.
Sus 22 millones de habitantes y sus 8 millones de vehículos circulando la convierten en una ciudad caótica, donde se lucha por sobrevivir, utilizando sus calles y jardines como improvisados alojamientos y donde la basura se recicla hasta límites insospechados.
La huella de los sucesivos dominadores, que han ido dejando su rastro a lo largo de los siglos, me lleva a visitar en primer lugar la Mezquita de Jama Masjid, la más grande de la India. Construida en el siglo XVII por Sah Jahan, el emperador Mogol que construyó también el Taj Mahal y el Fuerte Rojo en Agra. En el centro se encuentra la cisterna para las abluciones y su magnífico patio, capaz de acoger a 25.000 fieles para la oración, flanqueados por sus enormes minaretes.

Después de un paseo en Rickschaw de pedales por Chandni Chowk, centro neurálgico de la vieja Delhi, me traslado a Nueva Delhi a visitar el Raj Ghat, la tumba del padre de la Patria Mahatma Gandhi.
Mi primer contacto con la religión hindú es el Templo Laxminarayan, dedicado a Laxmi, diosa de la riqueza y Narayana, el preservador. Ejemplo de la arquitectura indú y ampliamente decorado con svásticas, el signo que manipuló Hitler, para convertirlo en icono del nazismo.

La siguiente visita es al Templo Sikh de Bangla Sahib Gurudwara, donde acuden sikhs de todo el mundo a beber el agua de su pozo, que consideran milagrosa. Que no se te ocurra beberla, porque nadie garantiza su salubridad. Llama la atención por la cantidad de fieles que hay siempre y por el ambiente de devoción que lo rodea. También por un comedor comunal, donde dan gratuitamente de comer a todo los necesitados de esta religión.

Dejo para el final el Templo indú de Akshardham, que significa “morada divina y eterna del Dios Supremo”. Construido en 2005, es un destino muy popular para los turistas, y está situado a orillas del Río Yamuna. Consta de 234 pilares tallados magníficamente, 9 cúpulas, 20 pináculos y más de 20.000 figuras esculpidas a su alrededor, destacando los elefantes. Su motivo principal es Bhagwan Swaminarayan, una escultura de 3 metros de altura, bañada en oro. También tienen su sitio sus Dioses Krishna, , Vishnu, Ram, Narayan, Shiva y el Dios de la Suerte Ganesha, una figura humana con cabeza de elefante.
A la mañana siguiente antes de salir de Delhi hacia Mandawa, visito dos Monumentos Declarados Patrimonio de la Humanidad, la Tumba de Humayun, segundo Emperador Mogol, construida en 1.565, considerada como la precursora en estilo del Taj Mahal y la Torre Minarete Qutub Minar, que se encuentra dentro de la Mezquita Quwwat Ul Islam, la más antigua de la India, que data del año 1.193.

Aquí tenéis mi visita a Delhi en fotos. Pincha en ellas para ampliarlas.
[AFG_gallery id=’10’]
Continúo mi viaje por la increíble India, que te iré contando en nuevas entradas. Siguiente parada, Mandawa.
